2008.
Torbellino de emociones.
Ansiedad que no encuentra sosiego.
Galope por los campos aunque estén llenos de espinas.
Ansio el encuentro con personas que afianzan mi personalidad y me dejan ser, allí me siento viva y feliz.
Siento la libertad adentro y poder llevarla a pleno es un desafío de todos los días.
Relincho ante actitudes descariñadas y deshumanitarias.
Me muevo mucho y más se mueve mi mente, continuamente viendo hacia que lado dirigirse, para pararse en un instante y volver, correr hacia otra propuesta más tentadora, o simplemente desaparecer.
Busco sin miedos el paraíso, aunque si lo encontrará ya no sería lo más deseado.
Si algo me obstruye o me molesta, trato de cabalgarlo de diferentes maneras de forma de que ya no sea un obstáculo para conseguir mi objetivo.
Vivo por mí y el ego es algo que se alimenta cada día con el disfrute de charlas con amistades, con encuentros gratificantes o palabras halagadoras.
La inquietud que reina en mi mente es algo que me preocupa y mantiene ocupada full times, pasando noches de insomnio y días de cabalgata.
Idealista hasta el fin y el futuro es la meta aunque empiece hoy.
Progresar y sentir que no pasó desapercibida por el mundo es el resorte que me mueve. El creer en un destino y un ciclo de vida es lo que no me deja quedarme. Nacer, crecer, reproducir y morir, así entiendo las leyes de la naturaleza y escucho pocas veces sus avisos. La muerte es vista como parte de ls vida y por eso me arriesgo y corro el peligro sin temor.
Sufro por lo que me ha tocado ser y viví con esa verdad.
Los demás me van cómo un ser privilegiado por mi forma de encarar la vida y de vivirla, sin reproches, sin caras feas, sin ataduras.
Esto produce envidia en otros que detecto en pero no influye en mis actitudes. Vivo con los demás, pero no vivo para ellos, sino para mí.
Me gusta relacionarme con gente responsable ante la vida y saben lo que quieren, esto me crea la seguridad que no tengo.
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