miércoles, 15 de noviembre de 2023

Cuento

 

Y mamá quedó viviendo en el campo, entre pájaros y maleza.
Allí, yo sabía no había muchos entretenimientos.
Hay que ser valiente para tolerar el campo, su aridez, sus humedades, sus plagas y todo o lo poco humanizante que ella nos regala.
Entre peones, unos pocos hombres áridos y rugosos por lo anteriormente nombrado, quedó viviendo.
Igualmente, la chacra estaba a pocos kilómetros de la ciudad, en quince minutos se estaba en el centro, y se buscaban excusas para ir a buscar víveres y pasear por las calles que estaban peligrosas pues la gente de ciudad siempre anda de mal humor, con apuros, cosa que se perdía en
la soledad de la tierra negra.
Hubo un tiempo en el que fui feliz, mi padre no estaba los fines de semana y mi madre aprovechaba a llevarme al campo. Me mimaba bastante, me hacía comidas ricas, no sin antes pasar por dos o tres lugares a buscar las roscas de chocolate y demás golosinas que me daban felicidad.
Luego no volvió ese tiempo. Yo sentía la distancia, pero no me preocupaba por ello.
Entre melancolía y diferencias fui aprendiendo algunas cosas, entre ellas que el para siempre no existe, que yo quería a mi madre y más cuando me traía regalos, pero que las personas suelen tener querellas, peleas y pleitos y son orgullosas.
Es ahí donde vi que hay límites, que lo que es no es no y que hay pequeñas cosas en las que llenar el día.
La soledad, el sentirme a veces solo es un estado natural y que para eso hay que fortalecer el alma y el espíritu. Mi madre a veces rezaba y pedía por los enfermos y la familia.
Y así fui pasando de la niñez a ser un prepuber, a sentir el rechazo de la niña que tanto me gustaba en 6to grado. Es que la poca sensibilidad existe?
Estudiaba mucho.
Y recuerdo cuando mi madre me regaló mi primer celular nuevo. Me dijo create un correo electrónico. Yo no sabía hacer eso. Mi prima por parte de padre me lo hizo.
Y mi madre se extrañaba que en sexto año, con un nivel sobresaliente y que cuando vivía con ella tenía mil correos, hoy no pudiera hacerme uno.

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