miércoles, 15 de noviembre de 2023

El sobreviviente de Julián Murguia.

 


El sobreviviente.
Máximo no tenía nada en este mundo, más que lo que llevaba puesto.
Vivía de hacer changas, repartiendo leña, aquí y allá, en Paso de la Arena. Un galpón lo albergaba, y era un personaje del barrio.
Tenía un amigo, Claudio que lo ayudaba y tuvieron algún pequeño lío juntos. Máximo sintetizaba un cuento en menos de veinte palabras. Así, pasaron los años y los encontró la dictadura.
Claudio se fue, su amigo también.
Cuando pasó el tiempo volvieron al Uruguay, ya nada quedaba de donde vivieron. Y en el 85, se volvieron a preguntar si Máximo Batallón, que ese era su apellido, abría sobrevivido. Ambos supusieron que no. Sin embargo un día caminado por la feria de Tristan Narvaja, a lo último se encontraba Máximo, más flaco y más viejo.
Tal fue la reacción, cómo anda la cosa le preguntó Claudio. Y jodida respondió Máximo, no se vende nada. El acompañante de Máximo preguntó quien era a lo que Máximo, con su poder de síntesis concluyó, "yo comía lo mismo que él".

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